La biotecnología la forma más saludable de cuidar los cultivos

La biotecnología tiene injerencia en tres ámbitos principales:

El control biológico, la utilización de variedades resistentes y el control químico. En el control biológico puede contribuir en la producción a gran escala de organismos benéficos; en variedades resistentes, puede ofrecer todas las posibilidades de la ingeniería genética; y en el desarrollo de productos químicos puede ofrecer plaguicidas, específicos y biodegradables derivados de extractos biológicos homogenizados, así como de sustancias obtenidas en cultivos de tejidos.

En el control biológico, el principal problema a atacar es producir de forma rápida, eficiente y económica grandes cantidades de los microorganismos que resulten ser el enemigo natural de las plagas. El cultivo de microorganismos en grandes reactores es la disciplina biotecnológica que cuenta con la mayor experiencia por lo que, en general, se puede decir que las tecnologías para el control biológico están disponibles.

Con respecto a las variedades resistentes, la biotecnología agrícola ofrece las potencialidades del cultivo de tejidos e ingeniería genética para producir, por un lado, semillas libres de virus y patógenos, y por otro, variedades vegetales con resistencia intrínseca a patógenos y enfermedades (virus, hongos y bacterias), de forma mucho más rápida y eficiente que el mejoramiento tradicional.

En el control químico, la biotecnología contribuye a la producción, purificación y caracterización de sustancias naturales bioactivas contra depredadores y parásitos. También, la ingeniería genética puede aumentar la producción de sustancias de interés o transferir la capacidad de síntesis a otros organismos. Una opción muy prometedora se encuentra en el empleo conjunto de química sintética y cultivos vegetales o microbianos, mediante la utilización de las bacterias enzimáticas de los microorganismos o de las células vegetales o animales para completar alguno o varios de los pasos de síntesis de sustancias químicas. Las tendencias en cada uno de estos ámbitos de control se describen enseguida.

a) Uso de agentes de control biológico en el MIP.

En principio, cualquier organismo plaga es susceptible al control biológico, porque hay siempre algún antagonista biológico que puede controlar su población por alguno de los mecanismos conocidos (matar al organismo, inhibir su desarrollo, reducir su capacidad reproductiva o competitiva). El control biológico se ha utilizado con éxito en: insectos, ácaros, caracoles, algunos vertebrados, algas, hongos, hierbas y malezas. Los agentes de control más usados son virus, bacterias y sus toxinas, hongos, nemátodos, insectos y ácaros.

Además de los organismos clásicos empleados en el control biológico de plagas, los agentes de control conocidos como bio-plaguicidas son cada vez más importantes. Los plaguicidas biológicos son productos derivados de animales, plantas y microorganismos, que pueden emplearse aislados, o bien, aplicarse en formulaciones que contienen a los microorganismos (bacterias, hongos, virus o protozoarios) productores de dichas sustancias, como ingrediente activo (bioplaguicidas microbianos).

b) Control químico (bioderivados)

Dentro de los bioderivados, los insecticidas botánicos son los más importantes. Éstos ocuparon una posición importante dentro de las estrategias de protección vegetal, pero fueron sustituidos por los insecticidas sintéticos. Sin embargo ha resurgido el interés por estos productos dentro del MIP, aunque hay pocos de ellos disponibles en el mercado. Las piretinas y las rotenonas son los únicos insecticidas derivados de plantas con amplio espectro de acción y de importancia comercial. Esto se puede explicar por dos razones: los compuestos vegetales secundarios rara vez muestran una respuesta 100 por ciento tóxica o repelente a los insectos. Las piretrinas se aíslan de una planta compuesta Chrysanthemum cinerariaefolium, éstas matan a los insectos al entrar en contacto con ellos y no tienen un efecto tóxico en los animales de sangre caliente, incluyendo al ser humano.

c) Variedades resistentes.

La biotecnología, a través del cultivo de tejidos, facilita la producción de materiales de siembra no infestados que evitan la difusión de enfermedades. El cultivo de células y tejidos vegetales es una tecnología madura, que se emplea de forma rutinaria por numerosas empresas públicas y privadas para reproducir, prácticamente cualquier especie vegetal.

Fuente:www.agro20.com

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